Durante décadas, el pino carrasco ayudó a recuperar la cubierta vegetal de muchas laderas andaluzas, proteger el suelo y frenar la erosión en terrenos degradados y de fuerte pendiente.
Este microdocumental nos acerca a una especie profundamente mediterránea, resistente a la sequía y adaptada a condiciones difíciles. Hoy, muchas de aquellas repoblaciones necesitan iniciar una nueva etapa basada en la gestión forestal sostenible.
Gestionarlas no significa borrar su historia, sino ayudarlas a evolucionar. Porque el pino carrasco es paisaje, memoria, protección y futuro.


