Madera de Andalucía

El PIAMA cartografía las principales masas maderables de Andalucía para conocer su potencial de aprovechamiento

El Programa para el Impulso de los Aprovechamientos de Madera en Andalucía —Madera de Andalucía— avanza en la evaluación de la productividad de las masas forestales maderables de la comunidad autónoma. Como uno de los primeros resultados de este trabajo, se han elaborado mapas de distribución de las principales especies de pinos y eucaliptos presentes en el territorio andaluz.

Esta información cartográfica permite visualizar dónde se localizan las distintas formaciones forestales, conocer la concentración territorial del recurso y comprender mejor la diversidad productiva de los montes andaluces.

El trabajo se integra en la acción del PIAMA destinada a la evaluación de la productividad actual de las masas forestales maderables en Andalucía y a la definición de áreas de aprovechamiento preferente basadas en su rentabilidad y en las posibilidades de mecanización. Esta actuación parte del análisis de la distribución de las especies y de sus existencias y crecimientos, pero incorporará también otros factores determinantes, como la pendiente, la accesibilidad, las infraestructuras forestales, la distancia a las industrias transformadoras y las condiciones de ejecución de los aprovechamientos.

Un mosaico forestal diverso

Andalucía no cuenta con un único modelo de bosque, sino con un mosaico de formaciones forestales adaptadas a condiciones climáticas, edáficas y territoriales muy diferentes.

En el occidente andaluz, especialmente en Huelva y en algunas zonas de Sevilla y Cádiz, se concentran buena parte de los eucaliptares y de los pinares litorales. Se trata de territorios ligados a la influencia atlántica, con masas forestales relativamente continuas y una tradición industrial relacionada con la producción de pasta de papel, tableros, embalajes y biomasa.

En las provincias del interior y del oriente andaluz adquieren mayor protagonismo los pinares mediterráneos y de montaña. Entre las especies más representativas se encuentran el pino resinero o negral (Pinus pinaster), el pino piñonero (Pinus pinea), el pino carrasco (Pinus halepensis), el pino laricio o salgareño (Pinus nigra) y, de forma más localizada, el pino silvestre (Pinus sylvestris).

Cada una de estas especies presenta una distribución, una productividad y unas posibilidades de aprovechamiento diferentes. Por ello, los mapas constituyen una base fundamental para adaptar la planificación forestal y las futuras estrategias de movilización a la realidad de cada territorio.

Mapa de distribución de los pinares en Andalucía.

En naranja el pino piñonero, en amarillo el pino resinero, en azul el pino Carrasco, en verde el pino laricio y en Morado el pino silvestre

Mapa de distribución de los eucaliptares en Andalucía

Unas existencias próximas a 75 millones de metros cúbicos

Los análisis realizados estiman que las masas forestales andaluzas acumulan alrededor de 75 millones de metros cúbicos de existencias maderables. Aproximadamente 43,9 millones corresponden a coníferas y 31,1 millones a frondosas.

Los pinares formados por pino resinero, piñonero, carrasco y laricio reúnen conjuntamente alrededor de 41-42 millones de metros cúbicos de madera, lo que los convierte en el principal núcleo productivo potencial de Andalucía.

Los eucaliptares industriales concentran, por su parte, aproximadamente 5,4 millones de metros cúbicos. Su elevada productividad y la regularidad de sus ciclos de corta les permiten desempeñar un papel relevante en el suministro de determinadas cadenas industriales del occidente andaluz.

La distribución del recurso no es uniforme. Jaén concentra en torno a 19,6 millones de metros cúbicos, seguida de Huelva, con unos 12,2 millones. Granada y Córdoba superan también los 10 millones de metros cúbicos cada una. En conjunto, estas cuatro provincias reúnen más del 70 % de las existencias estimadas de madera en pie.

Las masas forestales crecen unos 3,1 millones de metros cúbicos al año

El crecimiento medio anual de las masas forestales andaluzas se estima en aproximadamente 3,1 millones de metros cúbicos al año. De esta cantidad, alrededor de 2 millones corresponden a coníferas y 1,1 millones a frondosas.

Por provincias, destacan:

  • Jaén, con unos 670.000 m³ anuales.
  • Huelva, con alrededor de 610.000 m³.
  • Granada, con unos 480.000 m³.
  • Córdoba, con aproximadamente 460.000 m³.

Los pinares de pino resinero, piñonero, carrasco y laricio aportan conjuntamente más de 1,8 millones de metros cúbicos de crecimiento anual, cerca del 60 % del incremento regional.

El pino resinero y el pino piñonero destacan por la combinación de superficie, crecimiento y accesibilidad potencial. Los pinares de montaña, especialmente los de pino laricio y silvestre, presentan además posibilidades para la producción de madera de mayor calidad cuando se aplican tratamientos selvícolas adecuados.

Estos datos no representan directamente el volumen que puede extraerse cada año. La determinación de los aprovechamientos sostenibles debe considerar la estructura y edad de las masas, sus funciones protectoras, los instrumentos de ordenación forestal y los condicionantes ambientales, técnicos y económicos de cada monte.

Del recurso forestal al aprovechamiento viable

La existencia de madera en el monte no garantiza, por sí sola, que su aprovechamiento sea técnica y económicamente viable.

Para convertir el potencial forestal en una oferta estable de madera será necesario analizar conjuntamente:

  • La productividad y continuidad de las masas.
  • La pendiente y las posibilidades de mecanización.
  • El estado y la densidad de la red de pistas forestales.
  • La disponibilidad de cargaderos y accesos adecuados.
  • La distancia a los centros de transformación.
  • El volumen de madera disponible y la posibilidad de agrupar aprovechamientos.
  • La demanda industrial y el valor potencial de los diferentes productos.

Por este motivo, los mapas de distribución constituyen el punto de partida de un análisis territorial más amplio. La siguiente fase permitirá combinar la información forestal con criterios económicos, logísticos e industriales para identificar zonas donde la movilización de madera pueda realizarse con mayor eficiencia y continuidad.

Comarcas con una elevada concentración de pinares

Los primeros análisis muestran una importante concentración de existencias y crecimientos de pinares en comarcas como Sierra de Segura, Sierra de Cazorla y Sierra Morena, en Jaén; La Sierra, en Córdoba; Condado Litoral, en Huelva; Guadix, Baza y Huéscar, en Granada; Centro-Sur o Guadalhorce, en Málaga; y Alto Almanzora, en Almería.

Las diez primeras comarcas analizadas concentran aproximadamente el 61 % de las existencias y el 58 % del crecimiento de los pinares andaluces. Esta concentración permite delimitar un primer núcleo territorial de interés, aunque la priorización definitiva deberá valorar también la accesibilidad real, la rentabilidad de las operaciones y la capacidad del tejido empresarial e industrial para absorber la madera movilizada.

Información para gestionar mejor los montes andaluces

Conocer dónde se localizan las especies, cuánto volumen acumulan y cómo crecen sus masas es esencial para planificar una gestión forestal sostenible y conectarla con las necesidades de la industria.

La movilización de madera no consiste únicamente en incrementar las cortas. Implica intervenir en los montes de manera planificada, aplicar tratamientos selvícolas, obtener productos con destinos adecuados y mantener la capacidad de regeneración y crecimiento de las masas forestales.

Una mayor gestión puede contribuir a mejorar la estabilidad y vitalidad de los montes, reducir la acumulación de combustible, favorecer la prevención de incendios y generar actividad económica y empleo especializado en las zonas rurales.

Los mapas de distribución de las especies maderables ofrecen así una nueva fotografía del territorio forestal andaluz: un recurso diverso, territorialmente concentrado y con posibilidades de generar cadenas de suministro sostenibles, siempre que su movilización se apoye en una planificación rigurosa y en una adecuada conexión entre monte, empresas de aprovechamiento e industria.

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