El Diagnóstico del sector de la madera en Andalucía, realizado en 2025 dentro del proyecto Madera de Andalucía, confirma que la comunidad dispone de una base forestal potente, una cadena de valor diversa y un contexto favorable para la bioeconomía, pero que aún existe una brecha importante entre el potencial del monte y la movilización real de madera.
El informe, impulsado por la Junta de Andalucía y desarrollado por la UTE Agresta–Cesefor–Iberolam, combina datos oficiales, nueva información sectorial, cartografía operativa, trabajo de campo en todas las provincias, entrevistas y encuestas cualitativas, lo que permite una visión muy completa de la realidad forestal y maderera andaluza.
Un diagnóstico integral para orientar la bioeconomía de la madera
El estudio analiza cuatro grandes bloques: recurso maderero disponible, cadena de valor, marco normativo y dinámicas socioeconómicas asociadas al sector.
Su objetivo no es solo describir la situación, sino identificar fortalezas y retos y proponer medidas concretas para impulsar los aprovechamientos madereros en Andalucía, alineados con el programa Madera de Andalucía y con las estrategias de bioeconomía, clima y gestión forestal sostenible a escala europea y nacional.
Situación actual del recurso maderero
El diagnóstico confirma que Andalucía cuenta con un potencial forestal maderero muy relevante. Las existencias maderables se estiman en torno a 75 millones de m³, de los cuales 43,9 millones de m³ corresponden a coníferas y 31,1 millones de m³ a frondosas.
Con un crecimiento medio anual de 3,1 millones de m³, queda claro que existe margen para incrementar los aprovechamientos sin comprometer la sostenibilidad, siempre que la movilización de madera se oriente con criterios técnicos, planificación y continuidad en el tiempo.
La evolución histórica de las cortas muestra que el nivel actual de aprovechamientos se sitúa por debajo de la capacidad de crecimiento del monte, lo que evidencia una brecha entre el incremento del recurso y su movilización efectiva.
Cerrar esa brecha exige activar palancas técnicas, organizativas y de mercado, con enfoque territorial, continuidad y una visión de cadena completa, desde el monte hasta el mercado final.
Tejido empresarial y cadena de valor
Desde el punto de vista industrial y empresarial, el diagnóstico refleja un tejido amplio y diverso, con más de 1.200 empresas, mayoritariamente microempresas, y una implantación territorial heterogénea.
En los ámbitos de servicios y transformación final existe una alta presencia de operadores y una oferta distribuida por el territorio, lo que indica que Andalucía dispone de capacidad instalada para transformar y poner en el mercado una gama variada de productos de madera y derivados.
Aunque la parte final de la cadena está relativamente bien dotada, el diagnóstico señala ámbitos prioritarios de refuerzo en eslabones clave:
- Movilización en el monte: organización de cortas, acceso a parcelas, servicios de aprovechamiento.
- Logística forestal: infraestructuras viarias, puntos de carga, transporte eficiente.
- Acondicionamiento en origen: preparación y clasificación de la madera antes de su envío a industria.
- Primera transformación: aserraderos, centros de clasificación, secado y tratamientos que permitan generar producto de calidad y con posibilidades de uso estructural.
Reforzar estos eslabones es imprescindible para aumentar el valor añadido generado a partir de la madera local y para que la madera de Andalucía pueda posicionarse en mercados exigentes, especialmente en construcción en madera y soluciones industrializadas.
Cooperación incipiente como activo estratégico
El informe destaca que ya existe una cooperación incipiente entre agentes en diferentes puntos de la cadena de valor (propietarios, empresas de servicios, industria de primera transformación, mueble, carpintería, construcción).
Esa cooperación se perfila como un activo estratégico para ganar escala, mejorar la eficienciay consolidar el desarrollo futuro del sector, especialmente si se fomenta el asociacionismo, la creación de grupos operativos, clusters o plataformas de oferta agregada de madera.
Marco normativo, planificación y gobernanza
El análisis normativo y administrativo pone el foco en la diversidad de procedimientos y en la forma en que se aplican los instrumentos de planificación forestal en el territorio.
Las diferencias en criterios, tiempos y exigencias administrativas generan incertidumbre y pueden frenar la movilización de madera, especialmente en un contexto de microempresas y de propietarios que necesitan claridad, agilidad y seguridad jurídica.
Una de las conclusiones centrales es que la coordinación entre planificación, gestión y mercado es un ámbito crítico para reforzar los aprovechamientos.
Se trata de alinear:
- La planificación forestal (planes de ordenación, directrices de gestión).
- La gestión en el monte (actuaciones selvícolas, cortas programadas, prevención de incendios).
- Las necesidades de la industria y la demanda de mercado (tipos de productos, calidades, plazos).
Solo con esa alineación es posible pasar de un potencial teórico a una movilización estable, previsible y territorialmente equilibrada.
Alineamiento con estrategias europeas y nacionales
El proyecto Madera de Andalucía se enmarca en las principales estrategias europeas y nacionales de bioeconomía, clima y gestión forestal sostenible, lo que abre puertas a:
- Aprovechar instrumentos de financiación verde.
- Conectar la madera andaluza con objetivos de descarbonización de la construcción y la industria.
- Posicionar el sector como vector clave de desarrollo rural y transición ecológica.
Dimensión socioeconómica: bioeconomía y desarrollo rural
El diagnóstico subraya que la movilización sostenible de la madera puede convertirse en un motor de desarrollo rural en Andalucía, al generar empleo, fijar población y dinamizar actividades complementarias (servicios, logística, industria de transformación, diseño, construcción).
La madera andaluza se presenta como un vector de bioeconomía capaz de aportar soluciones bajas en carbono para sectores como la construcción, el mueble, el diseño interior o la rehabilitación energética, siempre que se refuerce la conexión entre monte, industria y mercado.
Oportunidades que abre el diagnóstico
El informe pone sobre la mesa varias oportunidades clave para el sector de la madera en Andalucía:
- Aprovechar el margen de crecimiento sostenible: con 75 millones de m³ de existencias y 3,1 millones de m³ de crecimiento anual, existe espacio para aumentar los aprovechamientos, mejorar la prevención de incendios y reforzar la gestión forestal activa.
- Impulsar la madera local en construcción y rehabilitación: el contexto de descarbonización sitúa a la madera estructural y a los sistemas constructivos en madera como una vía privilegiada para posicionar la madera andaluza en proyectos emblemáticos y en vivienda habitual.
- Generar más valor añadido en origen: reforzar la primera transformación, crear centros de acondicionamiento y apostar por productos de mayor valor añadido permite que una mayor parte de la riqueza se quede en el territorio.
- Consolidar alianzas y cooperación: la cooperación ya existente puede evolucionar hacia plataformas estables, grupos de comercialización conjunta, redes de logística compartidao clusters sectoriales.
- Conectar con la financiación y las políticas de bioeconomía: el alineamiento con estrategias europeas y nacionales abre la puerta a proyectos piloto, inversiones en digitalización, innovación y modernización industrial.
Prioridades estratégicas para ampliar el impacto de Madera de Andalucía
El diagnóstico insiste en situar como prioridad la coordinación real entre planificación forestal, gestión y mercado. Esto implica:
- Programar los aprovechamientos con visión plurianual y territorialmente equilibrada.
- Ajustar el tipo y volumen de madera disponible a las capacidades y necesidades de la industria andaluza.
- Proporcionar a empresas y propietarios información clara y estable sobre la oferta prevista.
Simplificación y digitalización para todo el sector
Otra línea prioritaria es la simplificación de los procedimientos y la digitalización de la tramitación y de la propia cadena de valor.
El diagnóstico propone impulsar una digitalización sectorial que permita:
- Compartir información actualizada sobre recursos y aprovechamientos.
- Mejorar la trazabilidad del recurso desde el monte hasta el producto final.
- Facilitar la planificación de la oferta y la coordinación logística.
- Aumentar la transparencia de mercado, reduciendo asimetrías de información entre actores.
Para pasar de un mosaico de microactores dispersos a un sector con peso y capacidad de negociación, el diagnóstico propone:
- Favorecer la agregación de la oferta (cooperativas, agrupaciones de propietarios, plataformas de venta conjunta).
- Impulsar mecanismos de cooperación entre empresas de servicios, aserraderos, transformadores y constructoras.
- Apoyar estructuras que permitan ganar escala, compartir riesgos y optimizar recursos.
Formación práctica y capacidades técnicas
El refuerzo de las capacidades técnicas se plantea como otro eje central:
- Formación práctica y aplicada en gestión forestal, aprovechamientos, logística, transformación y construcción en madera.
- Programas específicos para jóvenes, relevo generacional y profesionalización de oficios ligados al monte y a la madera.
- Capacitación en digitalización, trazabilidad, normativa y diseño de soluciones en madera.
Comunicación, demostración y reconocimiento social
Por último, el diagnóstico propone activar una estrategia de comunicación y demostración que:
- Refuerce el reconocimiento social y profesional de la madera andaluza como vector de bioeconomía, gestión forestal sostenible y desarrollo rural.
- Ponga en marcha proyectos piloto visibles (edificios, equipamientos, infraestructuras ligeras) construidos con madera local, que sirvan de escaparate de las capacidades del sector.
- Explique a la ciudadanía que la gestión forestal activa y los aprovechamientos controlados son una herramienta de conservación, prevención de incendios y generación de valor en el territorio.


